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	<title>La Libreta de Kinyla &#187; Relatos largos</title>
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		<title>La habitación II (final)</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Mar 2010 06:00:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kinyla</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El gesto pareció tranquilizarla lo suficiente para dirigirse a su anfitrión, aceptar la copa y susurrar “Érato” provocando una sonrisa a su interlocutor.  Esa noche, la Luna ofrecía un enigmático reflejo en las copas. Las miradas se cruzaron mientras chocaban suavemente las copas. Mezcla de nervios, miedo, culpabilidad, temor&#8230; y deseo. Ella sorbió el champange [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El gesto pareció tranquilizarla lo suficiente para dirigirse a su anfitrión, aceptar la copa y susurrar “Érato” provocando una sonrisa a su interlocutor.  Esa noche, la Luna ofrecía un enigmático reflejo en las copas.</p>
<p style="text-align: justify;">Las miradas se cruzaron mientras chocaban suavemente las copas. Mezcla de nervios, miedo, culpabilidad, temor&#8230; y deseo. Ella sorbió el champange lentamente apartándo la vista con cierto desaire. El apuró la mitad de la copa sin dejar de mirarla, la posó en la mesita de cristal y se acercó a ella, decidido.</p>
<p style="text-align: justify;">Le quitó suavemente la copa posándola al lado de la otra. La miró, la observó, tranquilamente ahora. El vestido azul la hacía parecer una musa, era realmente preciosa. Érato se acercó mirándole fijamente a su vez, se estaba volviendo a poner nervioso, sudaba, finalmente ella sonrió y con tono alegre le propuso que se diera una ducha para relajarse, a lo que él accedió sin darse cuenta que se trataba de una broma. <span id="more-820"></span>Se fue al baño de la suite, era amplio, con una ducha cerrada y un jacuzzi. Se miró en el espejo, ya no se parecía al chico dedicido de antes. Se desnudaba mientras hacía correr el agua de la ducha para que calentara. Colgó la ropa en el toallero y se metió dentro. Ella lo siguió con la mirada hasta el baño pensando en las posibles consecuencias de encontrarse en ese momento en esa habitación. Volvió a coger la copa para beber un pequeño sorbo mirando por la ventana. Se pasó el pulgar por la base del anular, un gesto inconsciente que la tranquilizaba al acariciar el anillo que no tenía en ese momento. Consecuencias. Ahora no era momento para preocuparse por ello, se encontraba a salvo por esta noche, no debía preocuparse, lo no hecho hecho está desde que cruzó la puerta. Se sirvió otra copa y se sentó intentando parecer despreocupada en uno de los sofás a que apareciera su cómplice.</p>
<p style="text-align: justify;">En unos minutos casi eternos él volvió del baño envuelto en un suave albornoz de algodón con las iniciales rojas escarlata del hotel bordadas en la solapa. Se habían relajado bastante pero la situación seguía siendo tensa para ambos. Ella le volvió a seguir con la mirada hasta que se sentó en otro de los sofás manteniendo cierta distancia con ella y mirándola con deseo y timidez. Érato se levantó suave, se dirigió a él mientras la miraba sentarse a su lado y le besó antes de decirse nada. Un beso lento, dulce, un beso para ser disfrutado sin prisas. Un beso para sellar palabras que no deben ser dichas. Poco a poco se<br />
acercaron el uno al otro, los labios se entreabrieron y las dulces e inocentes caricias en la cara fueron recorriendo más camino. La pasión fue creciento al tiempo que los sentimientos que les bloqueaban desaparecían.</p>
<p style="text-align: justify;">En un momento dado Érato se separó clavándole esa mirada felina ahora iluminada. Se levantó y caminó hacia las llaves de la luces provocadora, sabiendo que la miraba, que la deseaba. Apagó las luces. La habitación ahora estaba casi a oscuras, iluminada por las luces de la ciudad y el leve resplandor de la luna. Érato volvió con él y le llevó a la ventana. Se acercó y le susurró al oído &#8220;Esta noche seremos el uno del otro, pero olvidaremos todo al amanecer. Pero ahora estoy aquí, delante tuya&#8230;&#8221;, se alejó un poco para mirarle a los ojos y terminó con una sonrisa pícara al tiempo que le acariciaba desde el pecho a la espalda para quitarle el albornoz &#8220;si quieres seguir adelante tendrás que desnudarme pero cuida de no rozarme en el proceso&#8230;&#8221;. No lo pensó dos veces y la giró para ponerla de espaldas. Puso una mano en la cremallera del lateral del vestido y la otra rodeándola en la parte superior para poder bajarla facilmente, aprovechando para acariciarla y abrazarla por encima del vestido. Ese sencillo juego le estaba excitando y ella sonrió al comprobarlo. La luna ofrecía un brillo de suavidad a su piel que le costaba reprimir. Bajó completamente la cremallera y fue desnudándola poco a poco intentando no tocarla. El vestido se deslizó por su cuerpo hasta el suelo. Érato era un nombre que le venía a la perfección pensó. Se alejó un poco para contemplarla mientras ella giraba sobre sí misma para volverse cara a él. Aquel conjunto azul oscuro y negro no hacía sino resaltar las curvas ya de por sí deseosas de esa dama.</p>
<p style="text-align: justify;">Volvieron a acercarse en una fracción de segundo, acariciándose suavemente y besándose con pasión. Juntando ambos cuerpos, notar la calidez del contacto de las pieles desnudas. Lentamente él la fue llevando entre besos y caricias a la habitación. La cogió en brazos y la posó en la cama con delicadeza y lujuria. Se situó a su lado y sacó una rosa del cajón de la mesilla de noche. Ambos sonrieron mientras él se ponía la rosa en la boca y se tumbaba a su lado. El último juego de la noche daba comienzo. La acarició con los suaves pétalos por la mejilla, besando justo después la zona rozada. Bajando al contorno de la cara y subiendo a las orejas. Suavemente, sin tocarla más allá de la rosa y los labios, sin dejar que ella le tocara tampoco. Notando como aceleraba su respiración. Bajando de nuevo por el cuello, un pequeño pellizco con los dientes. La clavícula. Ese pequeño lunar que tiene justo debajo de la misma. Pasó la rosa por el medio de sus pechos mientras la miraba como se impacientaba pero no la besó, se dirigió a los labios y con un profundo beso lleno de deseo se abrazaron mientras él le quitaba el sujetador. Un pequeño escalofrío de pudor recorió la espalda de Érato. Haciendo caso omiso, él continuó con su juego, recorriendo el contorno de su pecho suavemente con la rosa y sus besos. Cada vez estaba más excitaba, le gustaba el juego pero la impacientaba, sin embargo no se atrevía a decir nada y eso la excitaba todavía más. El siguió bajando con la rosa por su vientre, por los laterales, besando, rozando, pellizcando, hasta llegar a los huesos de la cadera.</p>
<p style="text-align: justify;">Recorrió con los pétalos las costuras y bordados del delicado picardías. La miró de reojo y sonrió al ver la desesparción en esa mirada felina que parecía tan segura de sí misma anteriormente. Ella sabía lo que seguía después de la rosa, pero no fue así. Él se colocó la rosa en la boca, con suavidad y acariciándola al mismo tiempo le quitó el translúcido cullote dejándola totalmente desnuda. Volvió a acariciarla con la rosa desde los pies, acariciando y besándole las piernas. Subiendo lentamente. Cuando la excitación de Érato no pudo más, se incorporó de golpe, susurró un &#8220;te deseo&#8221; y tiró la rosa al suelo al tiempo que con rapidez y delicadeza intercambió la posición quedando ella encima, dando razón y confirmando el por qué de su mirada felina. Durante toda la noche no quedó rincón en el cuerpo de ambos que no fuera acariciado, besado, lamido o arañado. Ninguna palabra más fue dicha, ningún juego más planeado. Tan sólo fantasías cumplidas y culpabilidades desvanecidas por una sóla noche.</p>
<p style="text-align: justify;">A la mañana siguiente Érato se despertó sóla. En la almohada de su cómplice una rosa y un sobre con su nombre escrito. Se incorporó lentamente. Se vistió resignada. Recogió sus cosas. Y por último antes de abandonar la habitación cogió la rosa y el sobre. Se fue al ascensor, pidió al botones que le trajera el coche y miró el sobre. Sabía lo que había dentro. Lo abrió y aparte de lo esperado encontró una nota.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;Sé que fue una noche y se olvidará cuando despiertes, pero espero que sea suficiente para que seas  mi musa&#8221;</p>
<p style="text-align: justify;">La hizo sonreir. Volvió a colocarse el anillo en el anular mirándolo con dulzura y subió al coche. Le esperaba un largo viaje.</p>
<p style="text-align: justify;">Esa noche en otra ciudad a cientos de kilómetros un hombre sobrio cenaba con su mujer, y una esposa fiel con su marido en un caro restaurante.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;Cariño, ¿y tu anillo?&#8221;</p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;Oh, vaya. Me lo debí dejar en el lavado del avión. Mañana iré a la joyería<br />
y encargaré un par. De todas formas la semana que viene haremos 10 años&#8221;</p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;10 años ya&#8230;&#8221; suspiró ella mirando su desgastado anillo.</p>
<p style="text-align: justify;">El hombre se dispuso a pedir la cuenta pero ella le paró.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;Tranquilo amor, ya vas a pagar los anillos, déjame invitarme a la cena&#8221;</p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;¿Invitarme? ¿y de dónde has sacado el dinero?&#8221; le preguntó con cierta<br />
sonrisa.</p>
<p style="text-align: justify;">Con mirada cómplice respondió: &#8220;anoche un amigo me devolvió un dinero que le<br />
había prestado&#8221;</p>
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		<title>La habitación I</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Dec 2009 20:26:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kinyla</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La luz era ténue, la temperatura agradable, la decoración, una elegante mezcla entre lo minimalista y lo clásico, era una habitación amplia, como había pedido. Se adentró en ella, dejando la maleta en el taburete de la entrada, y paseó por la estancia, esquematizando donde pondría todo lo que necesitaba para pasar esa semana, otra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La luz era ténue, la temperatura agradable, la decoración, una elegante mezcla entre lo minimalista y lo clásico, era una habitación amplia, como había pedido. Se adentró en ella, dejando la maleta en el taburete de la entrada, y paseó por la estancia, esquematizando donde pondría todo lo que necesitaba para pasar esa semana, otra vez más, su secretaria había sabido elegir el sitio, una suite con una sala lo suficientemente amplia para las reuniones que tendría, espacio para la mercancía, conexión a internet por wifi, una mesa redonda en el centro, cómoda para trabajar&#8230; perfecta.<span id="more-817"></span>Dejó la chaqueta del traje en el colgador de la entrada y, aflojando la corbata, se dirigió a la cesta que estaba en el aparador del minibar, al lado una copa, una cubitera, y una botella de whisky con una nota, &#8220;Esperábamos su visita, deseamos que todo se encuentre de su agrado. No dude en llamarnos para cualquier duda&#8221;. Sonrió dulcemente con el detalle, desde luego su secretaria lo conocía bien. Se sirvió la copa al tiempo que llamaba a la recepción para agradecer el detalle, felicitar el servicio y reservar cena en el restaurante para esa noche. Se sentó comodamente en el sofá, relajándose del viaje y disfrutando del último momento de reláx que tendría esa semana.</p>
<p style="text-align: justify;">Despertarse a las 07:00. Ducharse. Bajar a desayunar a las 07:30. Aprovechar para leer el periódico, con calma, mientras le limpian la habitación. Subir a las 08:30. Terminar de arreglarse. Organizar todo para las reuniones consecutivas que se realizan a partir de las 10:00. Discutir con clientes y proveedores. Un cigarro. Una copa. Bajar al restaurante sobre las 14:30 durante una hora&#8230;  al no ser que tenga que invitar a comer a alguna reunión fracasada que haya que recapitular y aclarar, en ese caso la comida puede alargarse tranquilamente hasta las 17:00. Despedida forzada.  Vuelta a la habitación. Un sillón. Una mala película. Descansar un poco. Ir a cenar por la ciudad para despejarse. Cada vez le agota más este trabajo. Vuelta a la habitación. Repaso de las reuniones del día siguiente. Apagar la luz. Insomnio. Despertarse a las 07:00&#8230; Un largo día de agotadora rutina detrás de otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Viernes. Último día. Cansancio acumulado y maldecires en cuanto suena el despertador. Comienza la rutina. Hoy, dos reuniones pendientes por la tarde habían fastidiado sus planes de dar una vuelta por los alrededores de la ciudad antes de la cena. Subió a la habitación, se cambió de ropa y se fue a cenar a un restaurante que le habían recomendado la noche anterior. Allí apareció ella, cuando estaba a punto de pagar la cuenta. Estaba de espaldas sentada en la barra hablando distendidamente con los que parecían sus amigos. La miró, la observó, esperando que se girara, pero fue interrumpido por el camarero y la cuenta. Con una propina más que suficiente le dijo que la invitara a una copa, el camarero sonriendo pícaramente le dijo que le costaría más de una copa conocerla. Entendiendo el mensaje, sacó un boli, escribió en una servilleta y le dió la improvisada nota al joven para que se la entregara a aquella dama. Acto seguido se levantó de la mesa y aguantando las ganas de verla, pasó a su lado saliendo del local sin voltearse a mirarla mientras guardaba la alianza en el bolsillo interior de la chaqueta con la culpabilidad de la premeditación.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Ahora en la habitación, se encontraba nervioso, inquieto, no paraba de moverse de un lado a otro por la sala de la suite. Se había dado una ducha intentando relajarse pero la hora se acercaba y cada vez estaba más ansioso. Volvió a mirarse en el espejo, se veía bien. Era alto, no muy atlético pero fuerte, los  ojos ovalados, marrones brillantes, el pelo suelto y la barba de un par de días junto con el traje le daba ese toque de chico malo elegante que las mujeres siempre le habían alabado. Se veía atractivo, no tenía de qué preocuparse se repetía continuamente, pero eso no le relajaba en absoluto. Decidió tomar un trago, fue justo en el momento en que comenzó a servirse cuando llamaron a la puerta sobresaltándole. Ahora sí que estaba realmente nervioso y temeroso al mismo tiempo. Sabía quien llamaba, aceleró el trago y respiró profundamente, se dirigió a la puerta sin paso firme. Necesitó que ella volviera a llamar para volver en sí y abrir la puerta. Era un poco más baja que él, con el pelo suelto en ligeras ondas, nunca había visto un negro tan luminoso y brillante, sin embargo fue el contraste que producía con sus ojos lo que le dejó paralizado. Eran grandes, rasgados, casi orientales, con un color miel exponenciante de ese toque felino que poseía su mirada. Al verla, tan sólo acertó a musitar un &#8220;hola&#8221;, tan tembloroso como se sentía él, mientras la invitaba a pasar con un ademán inseguro, mezcla de emoción y culpabilidad. Ella dudó unos segundos. Inspirando para obtener la fuerza y decisión que le faltaban, aceptó la invitación sin decir nada. Ambos quedaron quietos unos instantes, ella en la ventana fingiendo contemplar la vista y él en la puerta cerrada con la mano y la vista fijados en el pomo. El ambiente se volvió tenso. Se volteó para mirarla, el corazón le latía con fuerza, fue a preparar un par de copas de champange y se acercó a ella ofreciéndole una mientras le preguntaba el nombre. El gesto pareció tranquilizarla lo suficiente para dirigirse a su anfitrión, aceptar la copa y susurrar &#8220;Érato&#8221; provocando una sonrisa a su interlocutor.  Esa noche, la Luna ofrecía un enigmático reflejo en las copas&#8230;</p>
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		<title>Joan, parte 2</title>
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		<pubDate>Thu, 21 May 2009 19:42:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kinyla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Erotismo]]></category>
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		<description><![CDATA[Tras unas cuantas partidas a diferentes juegos, Joan y su hermano fueron a cenar con sus padres. La velada transcurrió animada contando cada uno lo que había hecho durante el día Joan intentaba centrarse y contar pequeños detalles de clase y con las amigas sin que ello delatara la visita a la sex-shop. Seguía pensando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tras unas cuantas partidas a diferentes juegos, Joan y su hermano fueron a cenar con sus padres. La velada transcurrió animada contando cada uno lo que había hecho durante el día Joan intentaba centrarse y contar pequeños detalles de clase y con las amigas sin que ello delatara la visita a la sex-shop. Seguía pensando en el paquete.<span id="more-572"></span></p>
<p>Acabó la cena, recogió la cocina, estubo con sus padres viendo un ratito la televisión y se fue a su cuarto a dormir con la intriga revolviéndole las entrañas. Se cambió sin prisa, haciendo tiempo hasta que todos estuvieran en sus cuartos dormidos, pasaron unos minutos y el silencio se hizo dueño de la casa, aprovechó entonces para abrir muy suavemente el cajón sin hacer ruído y cojer el paquete. Estaba envuelto en una bolsita de papel de embalar marrón con una cinta de esas prefabricadas con una pegatina &#8220;espero que te guste&#8221;, Joan se preguntó si era coincidencia o Marc había seleccionado esa en concreto, fuera como fuese le resultaba irónico. Nerviosa, se sentó en cama con la luz del flexo encendida y fue abriendo el paquete intentando no romper el papel. Dentro había una especie de cordón formando un lazo sujeto por una bolita como la que se usan en los cables de los auriculares, no sabía exactamente pero se sintió realmente decepcionada. No sabía exactamente lo que podría haberle regalado pero un lazo, un lazo&#8230; un cordel más bien, no era para nada lo que se imaginaba. Intentó buscar algo en el cartón que traía anunciando el lazo pero era todo azul con el nombre de la marca en grande, nada más. Realmente estaba desilusionada, pensaba que por un momento podría haber sido algo interesante pero tan sólo le tomaron el pelo, suerte que no le había dicho nada a Álex y las demás chicas evitando así las burlas. Pensó en buscar información en el ordenador de casa, pero era muy arriesgado, estaba en el salón y si cualquiera se levantaba al baño o a por un vaso de agua la verían, además el padre tenía un filtro paterno con lo que la pillarían inevitablemente, suspiró, guardó todo como estaba y metió el paquete en la cartera para tirarlo en algún contenedor al día siguiente.</p>
<p>Por  la mañana se levantó, miró con desinterés la cartera y se preparó para ir a clase. Tiró el paquete por el camino, antes de encontrarse con sus compañeras. El tema de conversación durante todo el día con sus amigas había sido la &#8220;excursión&#8221; en la tienda del sex-shop, una y otra vez le hacían las mismas preguntas con diferentes matices. Aquello ya la aburría de sobremanera, por suerte en unos días se olvidarían y estarían hablando de nuevo de chicos y de moda. Y así fue, Álex volvió a ser el centro y las demás sus compañeras, Joan volvía a ser una más, volvía a sentirse cómoda.</p>
<p>También ella se olvidó del tema hasta unas semanas después, un sábado por la tarde en la que paseaba con sus amigas volvieron a pasar por delante del sex-shop, ella se detubo un momento pero sus amigas tiraron de ella sin percatarse siquiera del motivo por el que se había parado. Siguió adelante con ellas volviendo a recordar el lazo del paquete que el chico de la tienda le había dado. Durante los días siguientes se preguntaba qué era ese lazo, por qué estaba en una sex-shop, cuál sería su uso&#8230; el sexo no era algo que le interesara especialmente aunque tampoco le era desconocido, asistió a las charlas en clase, el médico le habló de las ETS y su forma de transmitirlas, incluso se había masturbado alguna vez, pero el sexo en sí carecía de interés realmente para ella, no le resultaba tan excitante como lo daban a enteder, lo mismo que las relaciones con los chicos. Joan no hacía diferencia a la hora de tratar con unos u otras. Para ella estaba la gente interesante que le causaba curiosidad y la que no, y con el resto del mundo lo mismo, si algo no le resultaba interesante lo hacía sin emoción, por seguir el juego preestablecido al que nunca se opondría.</p>
<p><a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Fwww.kinyla.es%2F2009%2F05%2F21%2Fjoan-parte-2%2F&amp;linkname=Joan%2C%20parte%202"><img src="http://www.kinyla.es/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a> </p>]]></content:encoded>
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		<title>Joan, parte 1</title>
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		<pubDate>Mon, 18 May 2009 21:32:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kinyla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[Joan]]></category>
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		<description><![CDATA[Tras las amenazas e insistencias de Juancho y alguno más he decidido publicar esto que he escrito hace unos días aunque no esté acabada&#8230; Espero que os guste. Un Saludo! ^^ JOAN Se dirigía con sus compañeras a la parada del bus que la llevaría de nuevo a casa entre risas nerviosas y cuchicheos de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>Tras las amenazas e insistencias de Juancho y alguno más he decidido publicar esto que he escrito hace unos días aunque no esté acabada</em>&#8230; <em>Espero que os guste.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Un Saludo! ^^</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>JOAN</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Se dirigía con sus compañeras a la parada del bus que la llevaría de nuevo a casa entre risas nerviosas y cuchicheos de adolescentes. Una de sus compañeras, Álex, las convenció para cambiar la ruta habitual y así pasar por el bar donde trabajaba su novio para poder saludarle. Álex siempre había sido la más atrevida y osada del grupo, así mismo era la más bella y la que atraía las miradas de los chicos en muchas ocasiones sin pretenderlo aunque su desparpajo, su osadía y su rebeldía siempre la delataban, pero era una gran amiga con unos principios muy firmes y a los que siempre les era fiel.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-539"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Así pues la siguieron por el camino que ella iba marcando parándose en todos los escaparates. En una de estas se fijaron en una tienda con el escaparate tintado y un aviso en la puerta &#8220;Sólo mayores de edad&#8221;. Las chicas quedaron algo asombradas al verlo y la curiosidad empezó a hacerse con ellas. Al final decidieron que una de ellas entrara para mirar lo que había y que se lo contara a las otras, pero ninguna llegaba al límite de edad exigido salvo Joan, quien daría el pego totalmente. A Joan le faltaban dos semanas para la mayoría de edad aunque su rostro de niña no parecía darle credibilidad sí lo hacía su cuerpo, tenía el cuerpo de una auténtica mujercita ya formada completamente, pero su carácter tímido e introvertido no la hacían destacar, todo ello la convertían en una muchacha realmente ingenua sin maldad niguna, lo contrario de lo que ocurría con Álex.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras negarse insistentemente Joan acabó cediendo a la presión de sus compañeras como era costumbre en ella desde parvulario, nunca tubo un carácter fuerte y su inseguridad la impedían hacer frente en estas situaciones por mucho que ella deseara que la dejaran en paz. Así que con apariencia decidida cruzó la calle y se dirigió a la puerta de la tienda, intentó abrirla pero estaba cerrada, miró alrededor y vio un interfono con el cartel &#8220;Llame para entrar&#8221;. Así que pulsó el botón un par de veces, sin respuesta, volvió a pulsarlo, esperó un poco y aliviada se disponía a marchar cuando la puerta se abrió, miró para sus amigas que la animaban a entrar, suspiró con desaprobación y entró. Todo estaba oscuro, la luz era realmente tenue por lo que tardó un tiempo en adaptar los ojos a la oscuridad.</p>
<p style="text-align: justify;">- Creo que no deberías estar aquí niña &#8211; le inquirió una voz tranquila y firme.</p>
<p style="text-align: justify;">- N&#8230;No se equivoque, ya soy mayor de edad.</p>
<p style="text-align: justify;">- ¿Ah sí? Jajaja, cualquiera lo diría&#8230; ¿Y qué has venido a buscar a un sitio como este? Porque dudo que sea para un trabajo de clase&#8230; &#8211; le preguntó inquisidoramente mirándole el uniforme.</p>
<p style="text-align: justify;">Joan por fin se acostumbró a la luz y miró la voz que le hablaba, era un chico mayor, de unos veinte y tanto, quizá veintiocho, vestido con una camiseta deportiva, muy informal, con el pelo algo largo para un chico, una sonrisa pícara y unos ojos que no alcanzaba a contemplar totalmente.</p>
<p style="text-align: justify;">- He&#8230; visto el escaparate y me ha llamado la atención&#8230; yo&#8230; sólo quería saber&#8230; &#8211; respondió Joan bajando la mirada tímidamente y dirigiéndose a la puerta, no había cumplido el propósito pero estaba nerviosa y quería irse, realmente los extraños la asustaban aumentando su inseguridad y su timidez.</p>
<p style="text-align: justify;">El chico salió del mostrador y se dirigió hacía ella, le pasó el brazo por la espalda sujetándola suavemente del hombro y le dijo sonriendo:</p>
<p style="text-align: justify;">- No te preocupes, seguramente tus amigas te habrán obligado a entrar así que necesitarás prueba de que has cumplido tu misión &#8211; y guiñándole un ojo prosiguió &#8211; no te preocupes, te enseñaré esto y te daré una prueba, quien sabe, igual el día de mañana alguna amiga tuya se anima, nunca se sabe donde hay un cliente jajaja. Mi madre tuvo la mala idea de llamarme Marcelino, pero puedes llamarme Marc. ¿Cúal es tu nombre?</p>
<p style="text-align: justify;">- Jo&#8230; Joan.</p>
<p style="text-align: justify;">- De acuerdo Joan, te enseñaré esto&#8230; &#8211; y abriendo una puerta con la mano libre le mostró otra habitación.</p>
<p style="text-align: justify;">La luz en este cuarto era azul a diferencia de la roja de la recepción, estaba llena de estanterías por todas partes, había una escalera al fondo y algunas mesas con cajas expuestas por el centro. Joan no podía ver bien de qué se trataba y forzaba la vista, Marc, dándose cuenta del detalle la soltó y le dijo que podía mirar sin problemas y que escogiera aquello que quería llevarse como prueba para sus amigas. Joan se fue acercando a la estantería más próxima y saltó para atrás al ver de lo que se trataba. Marc, rió con gracia el gesto.</p>
<p style="text-align: justify;">- Jajajaja, no me digas que nunca habías visto uno &#8211; Joan bajó la mirada al suelo &#8211; Se trata de un consolador, aunque viendo el que te has parado a mirar es normal que te asustaras, es la talla más grande que tenemos jajajaj. ¿Sabes lo que es un consolador al menos, no?</p>
<p style="text-align: justify;">- Ehh&#8230; Ssi&#8230; he oído cosas en la televisión y en la radio &#8211; Joan estaba realmente nerviosa y decidió acabar cuanto antes &#8211; Marc&#8230; dime lo que puedo llevarme&#8230; tengo que volver con mis compañeras o perderé el autobús a casa&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">- Jajjaa, ya veo. No te preocupes&#8230; mm&#8230; Joan ¿no?, elige lo que quieras que no sea muy caro claro jaja.</p>
<p style="text-align: justify;">- Me da igual &#8211; respondió Joan abrumada todavía &#8211; Me llevaré cualquier cosa.</p>
<p style="text-align: justify;">- De acuerdo&#8230; vuelve conmigo a la recepción, creo que allí tengo algo adecuado para ti &#8211; y sonriéndola la invitó a volver a cruzar la puerta.</p>
<p style="text-align: justify;">Joan se quedó tras el mostrador mirando al suelo mientras Marc miraba desde arriba lo expuesto en el mismo, cogió algo pequeño, lo envolvió y se lo dió. &#8220;Aquí tienes&#8230; Joan&#8230; si alguna vez necesitas algo ven a verme, pero cuando realmente cumplas la mayoría de edad&#8230; esto es un sex-shop por lo que no quiero tener que avisar a tus padres la próxima ¿de acuerdo?&#8221; y entregándole el paquete se despidió de ella. Joan quedó cegada al volver a la brillante luz de la calle y fue caminando por la acera lentamente hasta que sus ojos se acostumbraron, sus amigas aparecieron increpándola con preguntas que respondía sin ganas y con vergüenza de camino a la parada del bus, había tardado más de lo esperado en la tienda por lo que finalmente no pudieron ir a visitar al novio de Álex. Se subieron al bus y cuchicheaban entre ellas muy bajito para que no las oyeran, excepto Joan, que permanecía sentada con la mirada fija en la cartera que mantenía sobre las rodillas preguntándose por el contenido del paquete, el paquete del que las otras no sabían nada.</p>
<p style="text-align: justify;">Al llegar a casa actuaba forzadamente como siempre para evitar cualquier tipo de preguntas por parte de sus padres, si se enteraban de donde estuvo esa tarde el castigo sería eterno. Dejó los zapatos en la entrada y las llaves de casa, se fue directa a su habitación a cambiarse de ropa y dejar la cartera debajo del escritorio, se fue a la cocina a prepararse algo para merendar y se puso a ver alguna telenovela con su madre&#8230; si se encerraba en su cuarto podrían sospechar, y al no tener llave entrarían en cualquier momento y aunque no sabía qué podía haber en el paquete, no quería arriesgarse, tendría que esperar a la noche cuando todos estuvieran dormidos para averiguarlo. Las horas no le daban pasado, se pasó la tarde haciendo las tareas y los trabajos de la preparatoria de la selectividad pero no pudo concentrarse, miraba de reojo el cajón donde había guardado el paquetito, todavía eran las 6 de la tarde&#8230; Cansada decidió ir al cuarto de su hermano y proponerle echar unas partidas en la consola, así podría distraerse al menos hasta la hora de la cena.</p>
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		<title>Luna Llena, parte 4 &#8220;El Comienzo del Viaje&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Mar 2009 21:52:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kinyla</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Y bien, aquí está por fin la cuarta parte de la historia. Disculpad la tardanza pero he estado liada con algunas cosas y no he tenido tanto tiempo como me gustaría, al día le faltan horas :S, de todas maneras, tengo muchas expectativas en esta historia y he estado haciendo los esbozos de los siguientes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>Y bien, aquí está por fin la cuarta parte de la historia. </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Disculpad la tardanza pero he estado liada con algunas cosas y no he tenido tanto tiempo como me gustaría, al día le faltan horas :S, de todas maneras, tengo muchas expectativas en esta historia y he estado haciendo los esbozos de los siguientes capítulos, no está siendo tan improvisada como los anteriores relatos, con esta&#8230; no sé, tiene algo especial para mi, al menos así lo siento cuando me pongo a escribirla, espero que para vosotros también tenga ese matíz único que siento yo <img src='http://www.kinyla.es/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':)' class='wp-smiley' /> </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em><br />
</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Un Saludo y gracias por la espera, intentaré llevar mejor el ritmo a partir de ahora. Gracias <img src='http://www.kinyla.es/wp-includes/images/smilies/icon_biggrin.gif' alt=':D' class='wp-smiley' /> </em></p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-434"></span><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>El Comienzo del Viaje</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Viajaron por el bosque hasta que el caballo comenzó a mostrar signos de cansancio lo que provocó que relajaran el ritmo y buscaran un sitio seguro para descansar y recuperar fuerzas. Aselgard frenó el caballo cerca de un pequeño claro, inspeccionó el lugar con la mirada y tras unos minutos bajó del caballo. “Esperad aquí un momento por favor” le dijo a Eylin para dirigirse después al centro del claro, volver a inspeccionar alrededor hasta convencerse de la seguridad, entonces volvió a donde estaba la amazona, cogió las riendas y llevó a ambos al claro, ayudó a bajar a la joven, le quitó el peso y los atrezos al caballo y dejó que este marchara libremente.</p>
<p style="text-align: justify;">-Se os escapará si no le atais &#8211; le advirtió Eylin.<br />
-Cuando le llamé vendrá, no os preocupeis. Prepararé todo para pasar aquí esta noche, no es aconsejable caminar en la oscuridad sin Luna que ilumine.</p>
<p style="text-align: justify;">Eylin quedó mirando como el caballo se alejaba tranquilamente pensando en cómo él estaba tan seguro de que volvería si era tan sólo un animal, aunque tras los acontecimientos anteriores&#8230; tampoco podía fiarse de sus propios vecinos ¿por qué se fiaba entonces de ese extraño? Realmente no se fiaba de él ni de la promesa que hizo pero si quería averiguar su pasado tenía que seguirle la corriente, además si Aselgard quisiera hacerle daño podría haberlo hecho en la gruta y no fue así, contradiciendo a su sentido común Eylin se sentía segura a su lado a pesar de todo. Mientras ella estaba absorta en sus pensamientos, Aselgard fue preparando todo para pasar allí la noche, dispuso unas piedras en círculo para una pequeña fogata y le pidió a Eylin que buscara algunas ramas para hacer fuego mientras colocaba el trípode y demás utensilios para preparar algo caliente para cenar, Eylin salió de sus pensamientos y sin adentrarse mucho en los bosques se dedicó a cojer ramitas mientras miraba de reojo a Aselgard con curiosidad y recelo, estaba decidida a obtener respuestas y lo haría durante la cena, si era cierto todo lo que Aselgard le dijo no tomaría represalias en contra de ella y si lo hacía le haría frente, gracias a las clases que le dio su madre Eylin se convirtió en una experta con la espada por lo que no tenía miedo y confiaba en ella misma. En cuanto Eylin regresó con la leña Aselgard encendió la fogata, dejó que el caldero cogiera algo de temperatura y vertió el agua de una de las cantimploras, poco después echó los ingredientes de la sopa que cenarían esa noche. Eylin se sentó frente al fuego recordando la manera en la que había despertado y pensando en los acontecimientos que han hecho que su vida cambiara totalmente a lo largo de un sólo día, ¿había tomado la decisión correcta realmente? No lo sabía, pero ahora no podía echarse atrás si quería encontrar las respuestas a esas preguntas que nunca se planteara hasta ahora.</p>
<p style="text-align: justify;">Aselgard sirvió un poco de sopa en un cuenco e inclinándose sobre el fuego extendió el brazo ofreciendole la cena a la dama, quien pudo ver las sombras provocadas por la luz de la hoguera en la cara de Aselgard, pero con la capucha le seguía siendo imposible imaginarse como sería su rostro. Llena de curiosidad aceptó el cuenco y comenzó a comer una vez se hubo servido su acompañante, fue tras la quinta cucharada cuando no pudo reprimirse y con voz decida nombró al caballero con la intención de recriminarle que siguiera con la capucha puesta pero este le respondió mirándola directamente con el verde de sus ojos y en ese instante que sus miradas volvieron a cruzarse Eylin se vió en medio de una gran gruta, o más bien como un gran agujero en la tierra en donde desembocaba un riachuelo formando una alta cascada y la nieve iba poco a poco cubriendo el suelo. Ella se encontraba de pié en el medio de la laguna que formaba la catarata tiritando de miedo y frío. Intentaba recordar cómo había llegado allí hasta que la sacó de sus pensamientos un rugido cada vez más próximo y al que no conseguía ubicar con exactitud, al poco una gran sombra apareció en una de las paredes de la gruta. Llena de miedo cogió la primera piedra que encontró para no sentirse tan indefensa e impotente pero el miedo la hizo soltarla en cuanto vió al puma, este se dedicó a andar en círculos alrededor de ella rugiendo de vez en cuando, observándola, estudiándola&#8230; debían de separarles escasos diez metros. Eylin empezó a retroceder sin dejar de mirarle sabiendo que el puma se disponia a cojer carrerilla para saltar sobre ella y fue entonces en el momento que el puma arrancó el ataque cuando un hombre apareció de espaldas a la dama interponiéndose en el ataque del felino, mientras desenvainaba la espada para enfrentarse al puma la miró de reojo, los mismos ojos verdes de Aselgard&#8230; Eylin volvió en si, sacudió la cabeza y le preguntó a Aselgard desde cuando se conocían.</p>
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		<title>Luna Llena, parte 3 &#8220;La decisión&#8221;</title>
		<link>http://www.kinyla.es/2009/03/01/luna-llena-parte-3-la-decision/</link>
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		<pubDate>Sun, 01 Mar 2009 16:14:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kinyla</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La decisión El desconocido se detuvo un momento y suspirando le respondió con la voz calmada y segura de los líderes. - La pregunta mi Señora, no es quién soy yo. La pregunta es si recordais quién sois vos misma &#8211; le contestó clavándole la mirada nuevamente. La muchacha quedó sorprendida por la pregunta durante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>La decisión</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El desconocido se detuvo un momento y suspirando le respondió con la voz calmada y segura de los líderes.</p>
<p style="text-align: justify;">- La pregunta mi Señora, no es quién soy yo. La pregunta es si recordais quién sois vos misma &#8211; le contestó clavándole la mirada nuevamente.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-427"></span>La muchacha quedó sorprendida por la pregunta durante unos instantes pero respondió decidida.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Qué clase de pregunta es esa? Claro que sé quien soy. Soy Eylin, hija de Silamir, el fallecido herrero del pueblo.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Conocisteis a vuestro padre? &#8211; le inquirió el encapuchado.</p>
<p style="text-align: justify;">-Falleció cuando todavía era demasiado joven para poder recordarle.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Os contó vuestra madre las circunstancias de su muerte?</p>
<p style="text-align: justify;">-No. Era un tema prohibido para ella&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Señora&#8230; ¿acaso teneis la certeza de haber vivido siempre aquí?</p>
<p style="text-align: justify;">La joven quedó pensativa&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Todos mis recuerdos son de este pueblo, pero al igual que no recuerdo a mi padre podría no recordar haber vivido en otro lugar distinto a este&#8230; Pero decidme, ¿qué pretendeis? Os he contestado a todo y sin embargo vos no me respondisteis a la única pregunta que os he formulado &#8211; protestó Eylin.</p>
<p style="text-align: justify;">-Lo siento, os pido disculpas por ello mas prometo saciar vuestra curiosidad en cuanto me respondais a una última pregunta.</p>
<p style="text-align: justify;">Ella quedó mirándole desconfiada pero aceptó igualmente pues era la única forma que tendría de saber algo más sobre ese extraño.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Conoceis o sospechais la razón por la que el pueblo al que deseais volver ha intentado asesinaros bajo el pretexto de un sacrificio a sus dioses?</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta ese momento Eylin no se había parado a pensar realmente en todo lo acontecido, salvo que sabía que ella no debería de estar en la hoguera. En los sacrificios del pueblo era la propia persona la que se ofrecía voluntaria para la celebración pero ella despertó en la hoguera, comenzó a entender que para ello habrían irrumpido en su casa de noche, adormeciéndola&#8230; secuestrándola&#8230; la obligaban a sacrificarse y así habría sido de no ser por su rescatador. Eylin miró pensativa y dudosa a la entrada de la gruta, a los cortes en las muñecas y al extraño para finalmente sentarse en el lecho donde había pasado la noche.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Lo sabeis vos? -preguntó Eylin.</p>
<p style="text-align: justify;">-Lo sospecho, pero es demasiado largo para explicaros y el tiempo apremia por lo que sólo queda tiempo para responder,  tal como os he prometido, a quién soy. Mi nombre es Aselgard &#8211; dijo poniéndose de frente a la muchacha y haciendo una leve reverencia &#8211; y me encomendaron la tarea de velar por vuestra seguridad.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿De velar por mi seguridad? ¿Cómo si fuerais un paladín o un caballero real? Pero&#8230; si tan sólo reyes o caballeros poderosos pueden permitirse tener a alguien como vos a vuestro servicio&#8230; ¿Quien os ha encargado protegerme?</p>
<p style="text-align: justify;">-Vuestro padre mi señora &#8211; las pupilas de Eylin se dilataron de golpe &#8211; Ahora, decidid. ¿Vendreis conmigo u os entregareis al pueblo?</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Mi padre&#8230;? &#8211; fue lo único que Eylin pudo musitar.</p>
<p style="text-align: justify;">-Lo siento pero no hay tiempo de explicaciones, debeis tomar una decisión ahora &#8211; advirtió Aselgard al tiempo que comenzaba a recoger sus cosas, con todo, ya no pordrían disfrutar del almuerzo que había despertado a la joven unas horas antes. Eylin se levantó de la improvisada cama, se acercó a Aselgard y tocándole ligeramente el hombro para que dejara de recoger y llamar así su atención le preguntó con la mirada más fría que tenía:</p>
<p style="text-align: justify;">-¿En verdad puedo confiar en vos?</p>
<p style="text-align: justify;">-Mi señora, he jurado de palabra y sangre obedeceros y protegeros con mi vida si fuera necesario.</p>
<p style="text-align: justify;">-Está bien Aselgard, me fiaré de vos. &#8211; dijo con queda voz y casi resignación.</p>
<p style="text-align: justify;">-Me alegra saberlo. Partamos rápido antes de que la muchedumbre nos encuentre.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras cargar lo indispensable en las alforjas del caballo Aselgard ayudó a la muchacha a subir a su espalda: &#8220;Llamadme Eylin&#8221; dijo mientras se agarraba al caballero, &#8220;Así lo haré si lo deseais&#8230; Eylin&#8221; respondió Aselgar con una tímida sonrisa invisible bajo la capucha mientras partían en dirección sureste, a la protección y el amparo de los bosques.</p>
<p style="text-align: justify;">El viaje transcurrió a trote y en silencio. Uno con el alivio de recuperar lo perdido y la preocupación por mantenerlo a salvo, la otra con la angustia de haber confiado su vida a un desconocido que no descubre su rostro y que parece saber más de su vida que ella misma.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Continúa en &#8220;<strong> </strong><a title="El comienzo del viaje" href="http://www.kinyla.es/2009/03/16/luna-llena-parte-4-el-comienzo-del-viaje">El comienzo del viaje</a>&#8220;</p>
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		<title>Luna Llena, parte 2 &#8220;La Mirada&#8221;</title>
		<link>http://www.kinyla.es/2009/02/26/historia-ii-la-mirada/</link>
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		<pubDate>Thu, 26 Feb 2009 21:30:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kinyla</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Buenas noches a todos ^^, Pues aquí publico la segunda parte de la historia, he decidido llamarla &#8220;Luna Llena&#8221;, puede que de momento no tenga mucho sentido&#8230; pero tiempo al tiempo. Disfrutadla ^^ En otro orden de cosas, os dareis cuenta que aunque se acaba de publicar todavía están los comentarios de cuando publiqué la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>Buenas noches a todos ^^,</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Pues aquí publico la segunda parte de la historia, he decidido llamarla &#8220;Luna Llena&#8221;, puede que de momento no tenga mucho sentido&#8230; pero tiempo al tiempo. Disfrutadla ^^</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>En otro orden de cosas, os dareis cuenta que aunque se acaba de publicar todavía están los comentarios de cuando publiqué la historia la primera vez allá por enero&#8230; he decidido dejarlos aprovechando que con la mudanza me los ha guardado, cosa que no ha pasado con otras entradas antiguas por ejemplo. Con lo cual, no os sorprendais por las fechas <span style="text-decoration: line-through;">o por el hecho de que en la página principal diga que no tiene comentarios</span> xD.<br />
</em></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>La Mirada</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Poco a poco la claridad fue despertándola muy lentamente, sin abrir los ojos escuchó atenta el balanceo de las olas en la playa y el graznir de las gaviotas, sin abrir los ojos saboreó el delicioso olor de un desayuno recién preparado, sin abrir los ojos, sonrió. Cambió la posición y volvió a acurrucarse entre las pieles como cuando era pequeña, hacía demasiado tiempo que no tenía una noche tan sosegada, sin abrir los ojos, volvió a sonreir.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-110"></span>Tenía agujetas, mazaduras, cortes en las muñecas y un dolor punzante que le recorría todo el cuerpo pero había pasado la noche más tranquila y apacible de su vida. Había dormido sin preocupaciones, sin sobresaltos, sin temer por su seguridad, incluso recordaba vagas imágenes de haber soñado algo. Como cuando era pequeña y dormía en el regazo de su madre.</p>
<p style="text-align: justify;">Muy lentamente fue desperezándose, estirándose como una gatita que ha dormido a la vera de la chimenea, abrió los ojos y le vió, le miró, observó calmadamente esa túnica y se preguntó cómo sería el rostro de aquel caballero. &#8220;Buenos días mi señora, ¿habeis descansado?&#8221; le preguntó el todavía extraño mientras seguía vigilando que no se quemara el desayuno. &#8220;He dormido como no lo había hecho en años, y os lo agradezco enormemente pero debo irme. Seguramente me estén buscando por todo el pueblo&#8221; reclamó la joven. El silencio se hizo dueño de la caverna y el hombre se levantó calmadamente, se volvió hacía ella y le imploró &#8220;no volvais u os volverán a intentar sacrificar, habeis sido alejada de mi vera una vez, no os marcheis ahora por propia voluntad&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Ella se levantó del lecho, se dirigió a él y le tomándole la mano le dió las gracias pero le repitió que debería irse y que no se preocupara por ella y antes de que pudiera darse la vuelta para irse él la agarró por el brazo y levantando la cabeza la miró fijamente con una mezcla de súplica y dureza. Quedó quieta, quería irse pero su cuerpo no le respondía, estaba petrificada, no conseguía dejar de mirar esos ojos esmeraldas y por un momento creyó haber visto la furia del fuego brillando en ellos, los temía pero era incapaz de apartar la mirada. Su respiración se volvió cada vez más agitada, más rápida y más descontrolada, la fuerza de los latidos resonaban en los oídos ahogando el bramido del mar, su pecho se movía frenético sin saber qué ritmo de los dos seguir.</p>
<p style="text-align: justify;">Siguió con la mirada clavada en él, la capucha tan sólo dejaba ver esbozos de su cara y aún estando en sombras sus ojos brillaban como los de un depredador en la noche. Dio un paso atrás mirándole con recelo y él giró bruscamente volviendo a sentarse frente al fuego para comenzar a servir el desayuno. &#8220;Si deseais marcharos, no seré yo quien impida vuestros deseos, pero os pido que vuestra merced sea consciente de lo que pasará si vuelve a los brazos de la muchedumbre que quiso sacrificarla a unos dioses inexistentes&#8221;. Su voz era melancólica y abatida, impropia del respeto que imponía su presencia y totalmente contradictoria con la mirada que se había clavado en su mente instantes antes.</p>
<p style="text-align: justify;">-Decidme caballero, ¿quienes sois?</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Continúa en &#8220;<a title="La decisión" href="http://www.kinyla.es/2009/03/01/luna-llena-parte-3-la-decision/">La decisión</a>&#8220;</p>
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		<title>Luna Llena, parte 1 &#8220;El Rescate&#8221;</title>
		<link>http://www.kinyla.es/2009/02/20/historia-i-encuentro/</link>
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		<pubDate>Thu, 19 Feb 2009 23:20:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kinyla</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Buenas de nuevo, de este relato tengo la historia más o menos en la mente, pero excepto esta parte el resto parece que no acaba de encontrar la forma de resbalar por la tinta y quedarse grabado en el papel&#8230; de momento lo titularé así por eso de que la entrada necesita un título, pero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>Buenas de nuevo, de este relato tengo la historia más o menos en la mente, pero excepto esta parte el resto parece que no acaba de encontrar la forma de resbalar por la tinta y quedarse grabado en el papel&#8230; de momento lo titularé así por eso de que la entrada necesita un título, pero bueno, lo cambiaré en cuanto se me ocurra uno decente.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em><br />
</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Nota</strong>: Este relato puede que os suene pues ya estubo colgado anteriormente, lo saqué porque tenía pensado presentarlo a un concurso y una de las bases era que fuera inédito pero finalmente he decido pasar del concurso y publicarlo directamente aquí.<br />
</em></p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-102"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>&#8220;El Rescate&#8221;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Se despertó en lo alto de un pequeño montículo somnolienta, intentó desperezarse pero fue incapaz, intentó enfocar la vista y entender qué hacía de pie si estaba durmiendo y se dio cuenta, la habían atado a un poste, estaba atrapada, intentó chillar lo que pudo esperando que la multitud que la miraba desde abajo hiciera algo por liberarla pero el rugido del fuego acercándose a ella acallaba su desesperación. Intentó liberarse con todas sus fuerzas pero solamente consiguió profundos cortes en las muñecas, sentía el calor de la sangre recorriendo sus manos y empapando las cuerdas del destino que la había atrapado. Lloró desconsoladamente pidiendo ayuda como si tuviera la vana esperanza de que alguien la escuchara o las lágrimas aplacaran el fuego cada vez más cercano.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre la multitud solamente un agudo oído logró escucharla, fue abriéndose paso entre la multitud sin mucha dificultad acercándose al sacrificio que se ofrecía a los dioses. Encontrándose frente a frente al fuego, bajó la cabeza ocultándose totalmente bajo la capucha de su gastada capa y susurró en un idioma extinto. El cielo se oscureció a pleno Sol, la temperatura bajó de golpe, la niebla cubrió la plaza del pueblo y la lluvia comenzó a caer aplacando el fuego mientras la gente corría a refugiarse bajo los soportales intentando explicarse qué había pasado. Se hizo la oscuridad total y absoluta. Durante un tiempo tan sólo reinó el silencio y la noche a sus anchas. Finalmente, poco a poco el Sol fue ganando la batalla a la oscuridad devolviendo esperanza y acabando con el miedo a lo desconocido de los habitantes del pueblo, la luz volvió y en el centro de la plaza tan sólo quedaron cenizas a medio combustionar, no había mujer, ni desconocido.</p>
<p style="text-align: justify;">A las afueras del pueblo, en una gruta escondida entre las olas del mar un hombre acomodaba a una joven inconsciente en su lecho con la intención de curarle los profundos cortes que sus muñecas mostraban. Agarró suavemente sus manos examinando las heridas y limpiándolas de impurezas que pudieran ocasionar graves problemas. Cuando estaba acabando la joven despertó y antes de que pudiera defenderse de aquel hombre, él sin mirarla, atento a su labor le dijo: &#8220;Sus ganas de vivir son venerables, poca gente llega al punto de incrustarse las hebras de las cuerdas por la fuerza de intentar escapar. ¿cómo ha llegado su merced a tal situación?&#8221;</p>
<p style="text-align: justify;">La joven bajó la mirada negándose a contestar. Entendiendo su negación en la respuesta no dada, siguió quitando hebras y curando las heridas. &#8220;No recuerdo nada desde que todo se volvió negro&#8221; musitó ella, &#8220;¿qué ha pasado? ¿por qué me habéis rescatado si no me conocéis?&#8221; preguntó mirándole mas él siguió curándola y respondió: &#8220;Mi señora, os he rescatado porque pagar con una vida humana la ignorancia es un coste demasiado alto a mi entender, y aunque creáis que no nos conocemos, nuestras miradas se cruzaron en un lejano pasado olvidado para vos. Pero ahora no os preocupéis por ello, debéis dormir y descansar pues el viaje que nos espera es largo y el destino imprevisible&#8221; y poniendo su mano en su frente la joven cayó dormida en un profundo sueño&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Contínua en &#8220;<a title="La Mirada" href="http://www.kinyla.es/2009/02/26/historia-ii-la-mirada/">La Mirada</a>&#8220;</p>
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		<title>Soy Eva y esta es mi historia, parte 4/4</title>
		<link>http://www.kinyla.es/2009/02/14/soy-eva-y-esta-es-mi-historia-parte-4/</link>
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		<pubDate>Sat, 14 Feb 2009 19:53:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kinyla</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Todos los presentes aquí sabeis que he sido la autora, realmente&#8230; no veo la necesidad de seguir con esto. Ya da igual. Silvia está muerta y esos malnacidos han pagado por ello. Sé que debeis aplicarme un castigo por ello, el cual aceptaré como consecuencia de lo que hice aún por mucho que se él [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Todos los presentes aquí sabeis que he sido la autora, realmente&#8230; no veo la necesidad de seguir con esto. Ya da igual. Silvia está muerta y esos malnacidos han pagado por ello. Sé que debeis aplicarme un castigo por ello, el cual aceptaré como consecuencia de lo que hice aún por mucho que se él defienda que esa no era yo, que me había vuelto loca, realmente era consciente de lo que estaba haciendo. Pagar con la misma moneda.</p>
<p><strong>Este relato puede herir sensibilidades, asegúrate antes de continuar leyendo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-392"></span><br />
- ¡¡¡Por el amor de dios Eva!!! ¿Realmente eres consciente de lo que has hecho? Podías haberles disparado un tiro en la cabeza y listo, pero decidiste torturarlos hasta la muerte. Joder! Llevo 20 años en homicidos, he perseguido a todo tipo de mala hierba incluido violadores y asesinos en serie y&#8230;. nunca había visto nada así. Joder, si ahogaste a uno con su propio miembro tras amputárselo! y dudo que usaras anestesia!</p>
<p style="text-align: justify;">- Tranquilícese detective&#8230; ¿por qué no se va a tomar un café y se relaja un poco? &#8211; le dijo el que estaba sentado frente a mi con un tono tranquilo pero dando a entender perfectamente que no era una petición o una sugerencia, después volvió a mirarme -  Eva, es cierto que en cuanto a la autoría lo tenemos resuelto, pero necesitamos datos para elaborar el informe independientemente de lo que nos ha dicho el forense sobre ustedes. Como bien has dicho se te ha de condenar, y precisamente de lo que nos cuentes en estas horas dependerá tu condena. Por parte del fiscal&#8230; creo que se alegra de lo que has hecho, pero el jefe de los&#8230;  agresores&#8230; ha puesto una denuncia independiente contra ti y tiene los  mejores abogados del país. Por ello te pedimos plena colaboración Eva, entendemos que sea uno de los peores momentos por los que estás pasando, pero lo creas o no estamos de tu lado. Además quedan muchos hilos sueltos todavía.</p>
<p style="text-align: justify;">Dígale a su detective que ellos tambien podrían habernos matado de un tiro simplemente&#8230; Su compañero no parece una persona con los nervios templados jefe. Debería tener cuidado con él, es fácil desestabilizar a alguien así, pero bueno&#8230; tiene algo de razón de todas maneras, hubo un momento en el que retrocedí dos pasos y contemplé la habitación&#8230; empecé a sentir náuseas y me fui, pero al volver a ver el cadaver de Silvia en el salón&#8230; a pesar de haberla limpiado y cubierto con sábanas limpias, a pesar de no verle la cara ni las marcas&#8230; la rabia volvió, corrí a la habitación y al más bestia lo maté con su propia&#8230; &#8220;virilidad&#8221;&#8230; no era tan machito ni valiente cuando estaba en la situación que nos tuvo a nosotras, lloraba como un niño.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces me dirigí al otro y le pregunté por qué lo habían hecho, por qué no nos mataron sin más, por qué nos habían elegido a nosotras&#8230; &#8220;no era algo que estuviera planeado, no íbamos a por vosotras&#8221;. El cabrón casi mantenía cierta calma aunque fuera fingida. Tras unos minutos conseguí que me dijera lo buscaban, realmente a mi no me dice nada, pero supongo que es la pieza que le falta a su rompecabezas comisario. Me dijo que buscaban las coordenadas del Sol del Gobi. Intenté que me dijera o concretara exactamente pero creo que ni él mismo sabía exactamente qué buscaba. Ya estaba al límite y demasiado cansada para seguir con aquello, así que  profundicé los cortes que ya tenía y le dejé desangrarse. Con la última gota de su vida en el suelo hice la llamada para denunciar las violaciones.</p>
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		<title>Soy Eva y esta es mi historia, parte 3/4</title>
		<link>http://www.kinyla.es/2009/02/11/soy-eva-y-esta-es-mi-historia-parte-3/</link>
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		<pubDate>Wed, 11 Feb 2009 00:20:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kinyla</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Y así nos encontrábamos. Yo atada a una silla, amordazada y llena de rabia. Silvia atada, amordazada y petrificada. El tío más grande en el centro del salón mirando de la forma más asquerosa posible a Silvia y el otro en el quicio de la puerta con el teléfono en la mano contemplando todo y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Y así nos encontrábamos. Yo atada a una silla, amordazada y llena de rabia. Silvia atada, amordazada y petrificada. El tío más grande en el centro del salón mirando de la forma más asquerosa posible a Silvia y el otro en el quicio de la puerta con el teléfono en la mano contemplando todo y pensando la respuesta para el bestia del otro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Este relato puede herir sensibilidades, asegúrate antes de continuar leyendo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-387"></span></p>
<p style="text-align: justify;">- Lo importante es acabar el trabajo sin mayores consecuencias y volver a la base. Si quieres divertirte adelante pero no te demores mucho, todavía tenemos que deshacernos de ellas y puede llevarnos tiempo, ya sabes.</p>
<p style="text-align: justify;">El otro no esperó a que el que parecía el jefe acabara la frase para acercarse a mi compañera, agarrarla del pelo y la obligara a ir al dormitorio. No podía creerme lo que estaba pasando, me volví loca, comencé a gritar, a moverme para intentar escapar, las lágrimas me estaban empapando la cara, me puse histérica hasta que perdí el equilibrio y caí al suelo intentando seguirles para impedir que le pusiera una mano encima a Silvia pero solo conseguí que el bruto parara, se me quedara mirando y comenzara a reírse para decirme: &#8220;tu amiga es mucho más guapa, pero creo que contigo me lo acabaré pasando mejor muñeca&#8221;&#8230;  y siguió arrastrándola hasta el cuarto y cerrando la puerta. Recé para que Silvia encontrara la manera de defenderse y no permitirlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Estaba llorando toda la impotencia, frustación y rabia que tenía dentro pero era insuficiente. Puede que fuera en ese momento cuando decidí lo que haría si salía de allí con vida. El jefe se acercó a mi, se agachó para mirarme y me levantó para devolverme a la posición inicial. &#8220;No te preocupes, en unas horas a lo sumo vuestras vidas habrán llegado a su fin y no tendrás de qué preocuparte&#8221; me dijo con una voz tan suave y tranquilizadora que le escupiría a la cara y le clavaría un tenedor en el ojo si me diera la oportunidad, pero en vez de eso bajé la mirada mientras seguía llorando, odio el sentimiento de resignación que tuve en ese momento y me di asco por pensar en rendirme para que acabara todo lo antes posible. De repente sentimos un fuerte ruido en la habitación donde estaba mi amiga y todas las esperanzas volvieron para desvanecerse cuando apareció el otro en el salón.</p>
<p style="text-align: justify;">- Tendrás que ayudarme con la pelirroja, la muy jodida no tiene tanto miedo como parecía.</p>
<p style="text-align: justify;">- Mejor déjalas en paz y matémoslas ya, el tiempo se nos hecha encima y paso de aguantar al jefe, ya sabes como se pone, después si quieres nos acercamos al barrio y elegimos una presa esta noche ¿eh?</p>
<p style="text-align: justify;">- De eso nada, prefiero los coños limpios y la tía está buena, a las del barrio les faltan los dientes a la mayoría y no disfruto tanto como lo haré con esa zorra. Coje a la amiga y tráela, esa es peligrosa y podría preparar algo si la dejamos sola.</p>
<p style="text-align: justify;">- Jajajaj, mira que pedirme ayuda, ¡vas viejo amigo!. Tienes razón, tendremos que aguantar al jefe de todas formas pero una condición, a la gata salvaje esta la domestico yo. &#8211; y me miró de la misma manera que su compañero había mirado a Silvia.</p>
<p style="text-align: justify;">Intenté resistirme pero igualmente me cogieron por la silla y me arrastraron al dormitorio, allí estaba Silvia semidesnuda y con un fuerte golpe en la cara, todavía amordazada y atada. Me colocaron en la esquina de la habitación mirando directamente para la cama &#8220;un espectáculo como el que habrá ahora no tendrás la oportunidad de verlo todos los días, nena, relájate y disfruta que luego irás tú&#8221; me susurró el cabrón en el oído antes de cerrar la puerta, ir a la cama y cortarle las cuerdas a Silvia mientras el otro la tenía sujeta. Todo lo que pasó a continuación me convenció de la decisión que había tomado. Sólo una cosa era cierta, por mucho que cerrara los ojos y girara la cabeza, aquello no lo olvidaría en la vida, ni lo que vi, ni lo que me obligaron a hacerle a ella, ni a ellos y ni a mí misma&#8230; Tan sólo tendréis que volver a ver el cadáver de Silvia para tener una mínima idea por lo que tuvo que pasar en las manos de eses dos salvajes. No pido que me perdonéis lo que hice, pero tan sólo viéndola a ella sin mirar las marcas de mi cuerpo entenderéis que no me arrepienta de nada a pesar de lo que hice.</p>
<p><a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Fwww.kinyla.es%2F2009%2F02%2F11%2Fsoy-eva-y-esta-es-mi-historia-parte-3%2F&amp;linkname=Soy%20Eva%20y%20esta%20es%20mi%20historia%2C%20parte%203%2F4"><img src="http://www.kinyla.es/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a> </p>]]></content:encoded>
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