Giró la llave de la cerradura y le dió un golpe seco a la puerta de metal para abrirla. El aire gélido y húmedo de la habitación le hizo estremecerse. Abrió la puerta completamente para permitir que entrara un mínimo de luz habituando los ojos a la ténue estancia. La encontró en una esquina, abrazada a sus rodillas, con la ropa gastada, el cabello desaliñado cubriéndole el rostro y balbuceando algo con un tono tan tembloroso como lo estaba ella. Se acercó despacio, intentando no resbalar con las goteras. Colocándose a una distancia prudencial, la observó un instante antes de agacharse para intentar despertar su curiosidad y poder crear así un contacto visual. Pero ella no respondió. Seguía abrazándose, clavándose las uñas en las piernas, repitiendo las mismas palabras una y otra vez. Llevaba ya demasiado tiempo en ese estado. Queriendo hablar sin una voz que la asista, queriendo suspirar con unos pulmones que no se llenaban, queriendo ver con unos ojos nublados, queriendo pensar con una mente abrumada por la situación, queriendo relajarse con un corazón bombeante de un pulso rápido y fuerte. Solamente quería descansar…
Se sentó a su lado, suspiró intentando librarse del sentimiento de culpa y se avalanzó sobre ella clavándole la aguja en el cuello, lentamente introdujo la sustancia en su cuerpo y, en un instante, ella quedó casi inerte en sus brazos. Sabía que el pequeño alivio que le ofrecía no era suficiente, que realmente no valdría para evitar la inexorable destrucción de su mente, pero no podía dejarla ir sin haber intentado, vanamente, luchar por recuperar a su hermana mientras seguía investigando en una cura inexistente hasta que el arma cargada no le disparase a él.
¿Curiosidad? ILF

bea
13 Diciembre 2009 at 21:32
Muy bien redactado y es interesante la historia.
Drayán
13 Diciembre 2009 at 22:52
Interesante… voy a ser pedante, “sucuriosidad” y “una voz que lA asista”. Con el resto no me meto, sólo te diría que mezclas ritmos, quiero decir con ello que mezclas frases cortas y sencillas con largas y más complejas.
Por ejemplo usas frases cortas y con ritmo como:
“Seguía abrazándose, clavándose las uñas en las piernas. Repitiendo las mismas palabras una y otra vez” (cambiaría ese punto por una coma) pero luego le metes frases como:
“Colocándose a una distancia prudencial la observó un instante antes de agacharse para intentar despertar sucuriosidad y poder crear así un contacto visual” que cortan ese ritmo que le da vida al texto. Se podría reconvertir la frase así:
“Colocándose a una distancia prudencial, la observó un instante, se agachó e intentó despertar su curiosidad, enlazar sus ojos con los suyos”
Pero me gusta no vayas a pensar, ya me conoces que siempre tengo que sacarle puntilla a todo. En textos de este estilo las frases cortas, sencillas, sin usar muchos conectores pero sí muchas pausas, quedan genial. A veces la sencillez es el alma de la genialidad.
Kinyla
13 Diciembre 2009 at 23:36
bea, gracias
Drayán, como ya te dije antes por chat, gracias, he cambiado/corregido un par de cosas, espero que ahora quede mejor
Drayán
13 Diciembre 2009 at 23:42
mmm mejor, pero… tengo una duda con el final, supongo que es parte de una trama que no me he leído y que la última frase se trata de un arma metafórica, no?
Kinyla
13 Diciembre 2009 at 23:44
Sip, es metafórica realmente, el enlace del final te sacará de dudas seguramente
mazcayu
13 Diciembre 2009 at 23:47
Después de dos meses de espera…Qué poco te estiras.
Como siempre, muy interesante tu relato.
Gracias meiga.
Kinyla
13 Diciembre 2009 at 23:52
Lo sé, mazcayu… lo sé…
bea
16 Diciembre 2009 at 21:46
Kinyla no mandes a Drayán a mi blog que me lo pone patas arriba xDDD
Kinyla
16 Diciembre 2009 at 23:39
descuida yo no le mandaré a ningún sitio, ahora si lo descubre por cuenta propia… lo siento xD