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Luna Llena, parte 3 “La decisión”

01 Mar

La decisión

El desconocido se detuvo un momento y suspirando le respondió con la voz calmada y segura de los líderes.

- La pregunta mi Señora, no es quién soy yo. La pregunta es si recordais quién sois vos misma – le contestó clavándole la mirada nuevamente.

La muchacha quedó sorprendida por la pregunta durante unos instantes pero respondió decidida.

-¿Qué clase de pregunta es esa? Claro que sé quien soy. Soy Eylin, hija de Silamir, el fallecido herrero del pueblo.

-¿Conocisteis a vuestro padre? – le inquirió el encapuchado.

-Falleció cuando todavía era demasiado joven para poder recordarle.

-¿Os contó vuestra madre las circunstancias de su muerte?

-No. Era un tema prohibido para ella…

-Señora… ¿acaso teneis la certeza de haber vivido siempre aquí?

La joven quedó pensativa…

-Todos mis recuerdos son de este pueblo, pero al igual que no recuerdo a mi padre podría no recordar haber vivido en otro lugar distinto a este… Pero decidme, ¿qué pretendeis? Os he contestado a todo y sin embargo vos no me respondisteis a la única pregunta que os he formulado – protestó Eylin.

-Lo siento, os pido disculpas por ello mas prometo saciar vuestra curiosidad en cuanto me respondais a una última pregunta.

Ella quedó mirándole desconfiada pero aceptó igualmente pues era la única forma que tendría de saber algo más sobre ese extraño.

-¿Conoceis o sospechais la razón por la que el pueblo al que deseais volver ha intentado asesinaros bajo el pretexto de un sacrificio a sus dioses?

Hasta ese momento Eylin no se había parado a pensar realmente en todo lo acontecido, salvo que sabía que ella no debería de estar en la hoguera. En los sacrificios del pueblo era la propia persona la que se ofrecía voluntaria para la celebración pero ella despertó en la hoguera, comenzó a entender que para ello habrían irrumpido en su casa de noche, adormeciéndola… secuestrándola… la obligaban a sacrificarse y así habría sido de no ser por su rescatador. Eylin miró pensativa y dudosa a la entrada de la gruta, a los cortes en las muñecas y al extraño para finalmente sentarse en el lecho donde había pasado la noche.

-¿Lo sabeis vos? -preguntó Eylin.

-Lo sospecho, pero es demasiado largo para explicaros y el tiempo apremia por lo que sólo queda tiempo para responder,  tal como os he prometido, a quién soy. Mi nombre es Aselgard – dijo poniéndose de frente a la muchacha y haciendo una leve reverencia – y me encomendaron la tarea de velar por vuestra seguridad.

-¿De velar por mi seguridad? ¿Cómo si fuerais un paladín o un caballero real? Pero… si tan sólo reyes o caballeros poderosos pueden permitirse tener a alguien como vos a vuestro servicio… ¿Quien os ha encargado protegerme?

-Vuestro padre mi señora – las pupilas de Eylin se dilataron de golpe – Ahora, decidid. ¿Vendreis conmigo u os entregareis al pueblo?

-¿Mi padre…? – fue lo único que Eylin pudo musitar.

-Lo siento pero no hay tiempo de explicaciones, debeis tomar una decisión ahora – advirtió Aselgard al tiempo que comenzaba a recoger sus cosas, con todo, ya no pordrían disfrutar del almuerzo que había despertado a la joven unas horas antes. Eylin se levantó de la improvisada cama, se acercó a Aselgard y tocándole ligeramente el hombro para que dejara de recoger y llamar así su atención le preguntó con la mirada más fría que tenía:

-¿En verdad puedo confiar en vos?

-Mi señora, he jurado de palabra y sangre obedeceros y protegeros con mi vida si fuera necesario.

-Está bien Aselgard, me fiaré de vos. – dijo con queda voz y casi resignación.

-Me alegra saberlo. Partamos rápido antes de que la muchedumbre nos encuentre.

Tras cargar lo indispensable en las alforjas del caballo Aselgard ayudó a la muchacha a subir a su espalda: “Llamadme Eylin” dijo mientras se agarraba al caballero, “Así lo haré si lo deseais… Eylin” respondió Aselgar con una tímida sonrisa invisible bajo la capucha mientras partían en dirección sureste, a la protección y el amparo de los bosques.

El viaje transcurrió a trote y en silencio. Uno con el alivio de recuperar lo perdido y la preocupación por mantenerlo a salvo, la otra con la angustia de haber confiado su vida a un desconocido que no descubre su rostro y que parece saber más de su vida que ella misma.

Continúa en “ El comienzo del viaje

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  1. Yoyo

    1 Marzo 2009 at 20:30

    Esto cada vez se pone mas interesante ^^ muy bien llevada la trama y las situaciones, me gusta este estilo de relatos, me lo he leido 3 veces ^^

    PD: los nombres me recuerdan al señor de los anillos xDDD

     
  2. Paskerap

    1 Marzo 2009 at 20:39

    Hola Kinyla.

    Hace mucho que no me paso por aquí, he estado leyendo un poco los relatos, estos ultimos me gustan, me recuerdan a la epoca de los dragones y mazmorras.

    Muy buenos.

    Un saludo.

     
  3. Altaïr

    2 Marzo 2009 at 00:11

    Yo como siempre llego tarde,
    muy bueno, tu si que eres una
    líder y no el desconocido.
    se podría asociar con infinidad
    de otros relatos y sin embargo
    creo que con ninguno.
    Pues tiene una vida propia y esa
    vida es la que le da tu propia
    personalidad.

     
  4. Kinyla

    2 Marzo 2009 at 01:12

    Muchas gracias a todos.

    Altaïr, lo confieso, he tenido que leer tu comentario un par de veces para ver qué me decías xDD, creo que llegar cansada a casa y leerte sin estar al cien por cien no resulta muy efectivo, pero se te agradece mucho ^^. Un abrazo y cuidate esta semana :)

     
  5. SOL

    4 Marzo 2009 at 11:16

    Me encanta, sencillamente hace que uno desee saber mas y mas.
    Tienes talento .

     
  6. Altaïr

    8 Marzo 2009 at 00:43

    Eres genial Kinyla, con solo leerme un
    par de veces has sabido lo que queria
    decir. Yo a veces me leo a mi mismo
    tres o cuatro veces y no lo entiendo.
    El día que me encuentre me pierdo.

     
  7. kev

    19 Mayo 2009 at 16:35

    asu ese altair bastante humilde! :D

    bueno..ahm….al relato! …ya me esta gustando un poco! ^^,
    aunque no entiendo eso de unas horas….parece q muy pocas palabras para tanto tiempo

     
  8. Kinyla

    19 Mayo 2009 at 16:51

    Jejeje, el tiemo es algo TAN relativo… ;)

     
  9. Luna Llena, parte 2 “La Mirada” | La Libreta de Kinyla

    5 Mayo 2010 at 05:18

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