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Soy Eva y esta es mi historia, parte 3/4

11 Feb

Y así nos encontrábamos. Yo atada a una silla, amordazada y llena de rabia. Silvia atada, amordazada y petrificada. El tío más grande en el centro del salón mirando de la forma más asquerosa posible a Silvia y el otro en el quicio de la puerta con el teléfono en la mano contemplando todo y pensando la respuesta para el bestia del otro.

Este relato puede herir sensibilidades, asegúrate antes de continuar leyendo.

- Lo importante es acabar el trabajo sin mayores consecuencias y volver a la base. Si quieres divertirte adelante pero no te demores mucho, todavía tenemos que deshacernos de ellas y puede llevarnos tiempo, ya sabes.

El otro no esperó a que el que parecía el jefe acabara la frase para acercarse a mi compañera, agarrarla del pelo y la obligara a ir al dormitorio. No podía creerme lo que estaba pasando, me volví loca, comencé a gritar, a moverme para intentar escapar, las lágrimas me estaban empapando la cara, me puse histérica hasta que perdí el equilibrio y caí al suelo intentando seguirles para impedir que le pusiera una mano encima a Silvia pero solo conseguí que el bruto parara, se me quedara mirando y comenzara a reírse para decirme: “tu amiga es mucho más guapa, pero creo que contigo me lo acabaré pasando mejor muñeca”…  y siguió arrastrándola hasta el cuarto y cerrando la puerta. Recé para que Silvia encontrara la manera de defenderse y no permitirlo.

Estaba llorando toda la impotencia, frustación y rabia que tenía dentro pero era insuficiente. Puede que fuera en ese momento cuando decidí lo que haría si salía de allí con vida. El jefe se acercó a mi, se agachó para mirarme y me levantó para devolverme a la posición inicial. “No te preocupes, en unas horas a lo sumo vuestras vidas habrán llegado a su fin y no tendrás de qué preocuparte” me dijo con una voz tan suave y tranquilizadora que le escupiría a la cara y le clavaría un tenedor en el ojo si me diera la oportunidad, pero en vez de eso bajé la mirada mientras seguía llorando, odio el sentimiento de resignación que tuve en ese momento y me di asco por pensar en rendirme para que acabara todo lo antes posible. De repente sentimos un fuerte ruido en la habitación donde estaba mi amiga y todas las esperanzas volvieron para desvanecerse cuando apareció el otro en el salón.

- Tendrás que ayudarme con la pelirroja, la muy jodida no tiene tanto miedo como parecía.

- Mejor déjalas en paz y matémoslas ya, el tiempo se nos hecha encima y paso de aguantar al jefe, ya sabes como se pone, después si quieres nos acercamos al barrio y elegimos una presa esta noche ¿eh?

- De eso nada, prefiero los coños limpios y la tía está buena, a las del barrio les faltan los dientes a la mayoría y no disfruto tanto como lo haré con esa zorra. Coje a la amiga y tráela, esa es peligrosa y podría preparar algo si la dejamos sola.

- Jajajaj, mira que pedirme ayuda, ¡vas viejo amigo!. Tienes razón, tendremos que aguantar al jefe de todas formas pero una condición, a la gata salvaje esta la domestico yo. – y me miró de la misma manera que su compañero había mirado a Silvia.

Intenté resistirme pero igualmente me cogieron por la silla y me arrastraron al dormitorio, allí estaba Silvia semidesnuda y con un fuerte golpe en la cara, todavía amordazada y atada. Me colocaron en la esquina de la habitación mirando directamente para la cama “un espectáculo como el que habrá ahora no tendrás la oportunidad de verlo todos los días, nena, relájate y disfruta que luego irás tú” me susurró el cabrón en el oído antes de cerrar la puerta, ir a la cama y cortarle las cuerdas a Silvia mientras el otro la tenía sujeta. Todo lo que pasó a continuación me convenció de la decisión que había tomado. Sólo una cosa era cierta, por mucho que cerrara los ojos y girara la cabeza, aquello no lo olvidaría en la vida, ni lo que vi, ni lo que me obligaron a hacerle a ella, ni a ellos y ni a mí misma… Tan sólo tendréis que volver a ver el cadáver de Silvia para tener una mínima idea por lo que tuvo que pasar en las manos de eses dos salvajes. No pido que me perdonéis lo que hice, pero tan sólo viéndola a ella sin mirar las marcas de mi cuerpo entenderéis que no me arrepienta de nada a pesar de lo que hice.

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  1. Yoyo

    11 Febrero 2009 at 01:42

    Que emoción ^^

    Esta trama me recuerda un poco a las novelas del antiguo oeste americano “western” le noto cierta similitud en la cadencia de la narrativa, por supuesto, esta es solo mi opinión ^^

    Estoy que no vivo por leer la parte 4, no te hagas derrogar mucho ^^

    Un saludo.

     
  2. Kinyla

    11 Febrero 2009 at 01:48

    xDDD para no gustarte mucho este estilo eres de los primeros xD, has de explicarme cuando puedas a que te refieres con lo del western ;)

    Un Saludo Yoyo!

     
  3. bea

    11 Febrero 2009 at 12:32

    Tremendo final. Mejor de lo que pensaba, inconcluso, dejando parte a la imaginación.

    Lo demás te lo digo por msn xD

     
  4. Kinyla

    12 Febrero 2009 at 04:51

    xDD gracias bea.

    La verdad es que este capítulo no iba a ser así en un principio, pero alguien me cambió el bate por una espuma y creo que me ha quedado bastante mejor, muchas gracias ;) (ya tu sabes quien eres jeje).

    Un Saludo!

    P.D. bea… este no es el final ;)

     
  5. bea

    12 Febrero 2009 at 22:33

    Ya te dije por msn que eras una ca****…que me contaras el final xD

    No te hagas mucho de rogar jeje.

     
  6. kev - 3dioses

    13 Febrero 2009 at 03:56

    sigue escribiendo…

     
 
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