Soy Eva y esta es mi historia, parte 1/4
Me presento, me llamo Eva y esta es la historia de cómo acabé en un lugar como este, hasta ahora todo ha estado demasiado confuso y borroso en mi mente pero visto el final de todo… debo hacer un esfuerzo y recordar las causas que me han traído aquí.
Todo empezó con la monotonía de todas las semanas.
Este relato puede herir sensibilidades, continúa leyendo bajo tu propia responsabilidad.
Otra vez en el mismo tren recorriendo el mismo camino con el mismo destino de todas las semanas. Los mismos pueblos, los mismos paisajes, las mismas caras, las mismas situaciones… todo se repetía cada semana una y otra y otra vez, era algo tan monótono que daban ganas de gritar fuego por hacer algo diferente y ver si alguien giraba la cabeza.
Como siempre, me entretenía mirando y estudiando a la gente, imaginando cómo sería la vida de cada uno y bromeando conmigo misma sobre pequeños detalles, finalmente decidí sacar la revista que había comprado en la estación de partida y me puse a mirar los cotilleos de los últimos días.
Estaba abstraída de todo cuando el revisor, como siempre, me sacó de mi mundo y me dijo que era mi parada, era lo único que agradaba de tanta repetición, así podía viajar tranquila sin prestar especial atención a nada pues sabía, debido a la complicidad que tenía con el revisor, que este me avisaría para que no me pasara de andén. Me gusta cuando viajo sin estar pendiente de no pasarme.
Me fui al bar de la estación y ya no hizo falta pedir el croissant con el café, lo único bueno de la monotonía es que no hace falta hablar con la gente los días que no te apetece. Sin embargo había algo diferente en el ambiente aunque no acertaba la causa, el café estaba tal y como me gustaba, el croissant con poca gelatina, el azucar en dados en vez de en sobre, los camareros eran los mismos de siempre, la gente del bar la que menos la que más eran las mismas caras… pero algo me inquietaba, como si me observaran, decidí no darle mayor importancia, acabé el desayuno, dejé el pago con la propina en la mesa y me despedí del camarero de turno con un gracias. Mi destino, el de siempre para variar. Fui caminando por las calles de la ciudad parándome en algún escaparate que me llamara la atención disfrutando del paseo hasta la oficina. Mirando de reojo por si alguien me seguía pues la sensación de que me observaban me acompañaba desde el desayuno. Una vez en la oficina dejé la bolsa de viaje debajo de mi mesa y comencé la jornada sin mayores problemas.
Cuando por fin llegó la hora de marchar recogí todo y pasé por el despacho de mi jefe para comentarle los detalles de un proyecto y recordarle que a la semana siguiente tenía un compromiso familiar y faltaría dos días, no es que no confíe que lo recordará, pero me gusta asegurar las cosas por si acaso, así pues, bajé en el ascensor hasta la calle y me dispuse a dar otro paseo hasta casa. Fue entonces cuando la sensación se acrecentó y se tornaba cada vez más intensa. Aceleré el paso tomando las calles más directas a casa. Una vez en el portal subi las escaleras casi corriendo hasta la entrada, abrí la puerta con rapidez, entré y cerré la puerta apoyándome en ella aliviada. Ni dos segundos pasaron hasta que sonó el timbre sobresaltándome, miré por la mirilla antes de contestar, parecía el técnico de la instalación de televisión, estos días estábamos con la TDT a vueltas en el edificio, le pedí que se identificara y aunque recelosa le abrí la puerta.
Nada más entrar me dio su tarjeta y me pidió que le mostrara dónde tenía situados los televisores para comenzar la instalación, le mostré el salón y el dormitorio donde los tenía y me fui a por un café, fue entonces cuando volvió la sensación de que me observaban pero seguí mi camino a la cocina pensando que estaría con alguna extraña paranoia ese día. Pero al darme la vuelta para volver al salón ahí estaba el técnico en la puerta, fue entonces cuando me di cuenta que en la reunión de vecinos de la semana pasada se dijo que el técnico tardaría como mínimo un mes en venir para actualizar la instalación del edificio y juraría que al chico lo había visto más veces, quizá en la estación o en el bar… me llamé estúpida por mi ingenuidad e intenté mantener la calma, puede que al final realmente fuera simple paranoia de la película de la tarde anterior. El chico me miró de arriba a abajo y se fue acercándo estaba a un metro de mi cuando entró mi compañera de piso, salvada me dije, pero entró con la cara desencajada y detrás de ella otro “técnico” con una mano en la espalda de Silvia. Aproveché que el chico se giró hacía la puerta y le rompí la taza con el café hirviendo en la cabeza, cogi un cuchillo y fui directa a por el otro histérica pero con una orden suya paré en seco y me quedé en silencio, estaba apuntando a Silvia con una pistola. Mi cuerpo se paró, pero mi mente siguió pensando la forma de avisar a alguien…

me da problemas pa comentarte, no se si es la versiond e wordpress que tienes instalada o mi internet
Posted on Febrero 9th, 2009 at 00:20
Hola Henmex, ¿cúal es el fallo o el problema que te da? Cuando puedas dime por aquí o por chat para mirarlo y solucinonarlo
Un Saludo!
Posted on Febrero 9th, 2009 at 15:56
Veo este relato algo distinto a los demas, no śe, al estilo novela, algo distinto a tus anteriores relatos, quizás un poco mas flojo o almenos es el que mas indiferente me ha dejado, no ha conseguido engancharme su trama aunque se vé bien redactado e hilado.
Quedo a la espera de la parte 2.
Un saludo.
Posted on Febrero 9th, 2009 at 16:28
Suele pasar cuando cambias de estilo Yoyo, pero quiero probar algo nuevo
Gracias por la crítica! ^^
Posted on Febrero 9th, 2009 at 16:53
Esto se pone interesante… más más más.
Posted on Febrero 9th, 2009 at 20:35
Me quedé mirando en el quicio de la puerta. Continúo…
Posted on Febrero 15th, 2009 at 20:11